Buenos profesionales y procedimientos de contratación transparentes. Dos fórmulas en apariencia sencillas para combatir la corrupción en la Aduana. Otra de las mujeres al frente de una de las instituciones más problemáticas y apetecidas por los políticos de antaño es la Presidenta de la Aduana Nacional. Nadie pensó que Marlene Ardaya sea posesionada en un puesto antiguamente reservado para hombres por su complejidad y después de haber cumplido un brillante trabajo en las oficinas de Impuestos Nacionales. En 2008 DATOS la incluyó entre las 10 mujeres más destacadas del país. Pocos días después de haber sido posesionada decidió intervenir la Aduana. Asume el desafió como parte de una cultura que comprende metas de control y profesionalismo.
A más de la suite que el presidente de esa institución tenía cerca de su despacho cuando fue intervenida, Marlene Ardaya toma ese hecho con filosofía. Ella misma reconoce que sale de su oficina pasada las 10 de la noche. Lleva 14 años trabajando en la Administración Pública. Es Auditora egresada de la Universidad Mayor de San Andrés con cursos de especialización en Argentina. Su pasión por los buques mercantes la ha llevado por el globo en cursos de especialización y desearía que su próximo desafío sea sacarle provecho al comercio en alta mar. Una de sus grandes ventajas es que se traza metas con humor, confiando en las personas que la rodean. Dice que unsecreto en el cargo es delinear las políticas macro sin inmiscuirse en la parte operativa. Espera que los movimientos sociales hagan conciencia del mal que le provoca al país el contrabando y sin pedirles que apoyen su gestión, espera de ellos participación efectiva. ¿Por qué acepta hacerse cargo de la Aduana? Por el desafío de sacar adelante a una institución muy venida a menos ymás que todo por el deber de darle al país una mirada distinta de que existimos profesionales que creemos que podemos sacar adelante este tipo de instituciones. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista |