OBRA: El DIABLO Gestora de grandes eventos. World Press Photo y Foto Encuentro dejarán de llegar al país por falta de apoyo. Con la disposición de siempre, la polifacética Sandra Boulanger contesta varias preguntas, aunque sabemos que no se siente muy cómoda frente a un grabador encendido. Va por su segundo Capuccino para soltarle en horas de conversación. El dejo de su melodiosa voz suena una tonalidad afrancesada. Suelta una suave risa y dice que es capaz de levantarse e irse. La constatación es evidente. Vivió gran parte de su infancia en la Ciudad Luz y no tenía otro destino sino dedicarse a las artes. Es hija de un galerista francés y de una de las pintoras más prolíficas de Bolivia.
¿Cómo eras de niña? Dedicada y seria; te lo digo en serio. Entré a la Ópera de París con 11 años, en realidad hice allí un internado, es decir, te quedas ahí y vuelves a tu casa los fines de semana. Fue una época exigente, difícil, puntual y acabó de formar mi carácter. No era para menos; es la mejor escuela del mundo y he tenido el placer de aprender con verdaderos maestros. Me considero una elegida porque de los 800 postulantes apenas entramos 16. ¿Además de danzar qué otras lecciones recuerdas? En la mañana era full danza y en la tarde colegio. A los 12 años tuvé cursos con Gene Kelly, el actor de Cantando bajo la lluvia; hemos trabajado con el famoso bailarín Rudolf Nureyev y gente de primera. ¿Tus compañeros de Ópera se han destacado en el arte? Bueno, es una generación del segundo hervor (ríe), pero mantengo contacto con algunos de ellos. Son personas dedicadas, muchos son bailarines, otros directores de compañía y han triunfado en la vida. Trato de mantener contacto a través del maldito Facebook. Acabas de decir que el Facebook es maldito, lo dices como se acostumbraba utilizar esa palabra antes, como sinónimo de superioridad Me encanta porque es adictivo y porque es una herramienta fantástica; me ha permitido encontrar a mis amigos que no había visto hace años. ¿Y cuándo descubres tu afición por la fotografía? Primero he sido bailarina. He bailado hasta que a mis 24 años cuando sufrí un accidente, cuando estaba de solista en los Estados Unidos. En realidad, no paré de bailar ese momento; seguí bailando pero después de un tiempo tuve que ver un doctor que me diagnóstico la fractura, me operaron e injertaron un hueso en mi pierna. Tuve que dejar la danza en mi mejor época. Nunca perdí las ganas de bailar hasta que unos amigos que trabajababan al frente del ballet en Nueva York, me propusieron hacer fotografía para un diario local y ahí me enganché en la fotografía. Fue así, pero me molestó cuando tuve que dejar el ballet; me dijeron que podía seguir recibiendo el sueldo sin necesidad de bailar, pero yo nunca baile por el sueldo de modo que decidí cortar; había trabajado duro y fuerte y no quería roles secundarios, además porque la cerrera es corta. ¿Fue el inició de tu carrera como fotoperiodista? Creo que sí, ingresé a la escuela y después participé de un concursode foto periodismos organizado por el Institute Standart Photografie; me aceptaron y pasado un tiempo me vine a Bolivia porque me enamoré. Aquí, trabajé para France Press. En Bolivia se te conoce como fotógrafa y gestora cultural pero no como bailarina. Bueno, sí, aunque ahora he retomado la danza. El arte ha sido para mí una forma de vida; no es un hobby. Mi padre ha sido coleccionista, mi madre es artista, mi hermana es artista, entonces no se puede esperar otra cosa de mí. Pero lo que más me ha marcado es la música. Aunque suene mal, prefiero ser una fotógrafa ciega a una fotógrafa sorda, vivo escuchando música (risas). ¿Te costó adaptarte a Bolivia? Un poco; no es lo mismo La Paz que Nueva York, pero a la vez creo que es natural que un artista esté pendiente de las corrientes del arte en el mundo. No digo para plagiar, sino para actualizarse y ver lo que se está haciendo. Muchas personas opinan que el arte no es un trabajo serio. El arte es difícil en cualquier lugar lo que no quiere decir que no sea una profesión. Es cierto, puede ser más fácil en París por la proximidad que tienes con las galerías; también es cierto que aquí estamos limitados, pero en general el arte es difícil sea donde sea. Aquí en Bolivia los artistas terminan pagando para exponer. Es el mundo al revés. ¿Crees que has hecho algo positivo en Bolivia trabajando como gestora cultural? Sí, ahora los fotógrafos son más valorados, se han hecho exposiciones y la gente te puede ver y sabe que la fotografía es una profesión como cualquier otra. Es una profesión seria. Llevo organizando exposiciones al frente de Acción Cultural hace 8 años y de repente me doy cuenta que no hay la ayuda ni el apoyo suficiente para desarrollar cultura en el país. La gente me dice por qué no vas a hacer “Foto Encuentro” este año y le contesto; dónde estuviste cuando requerimos ayuda. Sandra Boulanger es gestora cultural, ha creado Acción Cultural, una institución sin fines de lucro que, además de trabajar en proyectos culturales en Bolivia, realiza cada dos años los eventos Foto Encuentro y World Press Photo, la exposición más destacada de fotoperiodismo del mundo que llega a Bolivia desde 2007. Este año ha cancelado Foto Encuentro, un evento que con diferentes nombres se realiza cada año en las principales capitales del mundo. ¿Qué ha ganado el país organizando estos eventos? Nombre, porque en Bolivia nunca se hablaba de arte como en Europa nunca se habla de Latinoamérica. Lo que el país ha ganado es educación, mirar un poquito y aprender. Con éste será el segundo año consecutivo que no se organiza Foto Encuentro y este año tampoco llegará World Press Photo. No le puedo seguir pidiendo a mi madre que me tape los huecos o al amigo que imprima los catálogos; no, no se puede trabajar así.
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