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“A la Gente hay que enseñarle a pescar”
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La historia de una de las más grandes empresas cementeras del país. La increíble narración del ingeniero Jaime Méndez, fundador de COBOCE. Recuerda paso a paso pasajes imborrables de cómo se construyó la fábrica. Desde el aval otorgado en 1966 por la Corporación Boliviana de Fomento (CBF) con el compromiso de apoyo del entonces presidente Barrientos, pasando por el financiamiento “llave en mano” concedido por la sociedad italiana Impianti, hasta su consolidación definitiva y su última ampliación.

Un momento clave: la reunión con el entonces presidente Barrientos que después de escuchar la iniciativa decidió apoyar el proyecto para construir una fábrica de cemento con el aval de la Corporación Boliviana de Fomento (CBF).

La historia de las grandes empresas es la historia de los grandes hombres. Una historia de voluntad y empeño que se construye con un poco de suerte pero sobre todo con cariño y dedicación.  Jaime Méndez es uno de esos hombres. Salió bachiller del colegio La Salle de Cochabamba y una vez culminados sus estudios se fue a los Estados Unidos donde vivió varios años. Trabajó y estudió casi al mismo tiempo, hasta que finalmente se graduó de la Universidad de Michigan, Nebraska en Ingeniería Química. Reconoce que posiblemente sea el primer ingeniero químico en Bolivia. Con la misma sinceridad también detalla que de regreso al país, después de obtener su título profesional, no aplicó sus conocimientos en la profesión que había estudiado. Con sus ahorros se compró una propiedad ubicada a una hora y media de Cochabamba en la carretera a Santa Cruz pensando dedicarse al cultivo de piña. Muchas personas de la misma familia le decían que no era el mejor momento para hacer una inversión de esa naturaleza. Corrían los años 50 y el Gobierno del MNR había dictado entre una de sus medidas revolucionarias la Reforma Agraria que confiscó grandes extensiones de tierra a los latifundistas.

“Yo estaba de acuerdo con la Reforma Agraria, pero después me fui dando cuenta que los caciques no querían que los campesinos consigan sus propios medios de subsistencia. Mi idea fue adquirir la propiedad para que los campesinos mejoren sus condiciones de vida”, lo dice recordando como si fuera ayer este pasaje de su vida. Jaime Méndez se considera un “humanista”. Dice que lo que más le angustia el espíritu es “la falta de empleo”. Su idea al comprar la propiedad era trabajar con los campesinos en actividades productivas. Aplica el viejo proverbio chino de que “hay que enseñar a pescar a la gente en lugar de dárselo en la mano". Cuenta esta parte de la historia de su vida como un fracaso, pero como todo visionario que no cae derrotado, siguió adelante buscando el éxito en nuevos emprendimientos. Años más tarde trabajó aunque muy poco tiempo en YPFB. Pero lo enfatiza claramente: “no me gustaba depender de nadie”. Dejó yacimientos a pesar de los desvelos de la madre que ya entonces le había dicho que se quedaría “deslocalizado”.

La vida se construye también gracias a contactos; amistades que se forman en los primeros años de vida y que pueden cambiar el destino de una persona. Desde entonces Jaime Méndez se fijo nuevas metas. Fue propietario de una granja de pollos y posteriormente emprendió una industria de gomas. Pero mientras sostenía a una familia cada vez más numerosa, tiene nueve hijos y está casado hace 60 años con la paceñaGraciela Muñoz, un viejo amigo le propuso asociarse a una Cooperativa de Ahorro y Crédito, que a la larga vendría a ser lo que es hoy la Cooperativa Boliviana de Cemento (COBOCE). Dudo en principio, pero en la primera reunión fue nombrado director del Comité de Créditos. Su compromiso con los ahorros de la gente cambió su vida. Recuerda que en esa época los créditos en la banca cobraban hasta el 10% de interés y la cooperativa prestaba al 1%. "La cooperativa surgió en parte porque llegaba a los sectores más empobrecidos que atraídos por las condiciones apostaron al crédito. Allí nació la idea de crear fuentes de trabajo en tareas productivas".

El directorio de la cooperativa buscó consolidarse y gestionó reuniones con el entonces presidente René Barrientos Ortuño para conseguir del Gobierno el aval para un proyecto cementero. “Mientras estudiaba en los Estados Unidos una de las preocupaciones de mi padre era la escases de cemento. Todos los estudios que hasta entonces se habían realizado indicaban que la oferta no cubría ni la mitad de la demanda del mercado interno”. Así comenzó una larga historia de encuentros y desencuentros. Recuerda con gran lucidez un momento clave: la reunión con el entonces presidente René Barrientos Ortuño que después de escuchar la iniciativa decidió apoyar el proyecto para construir una fábrica de cemento con el aval de la Corporación Boliviana de Fomento (CBF).

 “Después de esa reunión elaboramos la carta de intensiones y nos reunimos con el presidente de CBF. Esa reunión se fijó para el 10 de noviembre de 1966 y en menos de un mes, el 4 de diciembre de ese mismo año estábamos constituyendo COBOCE en un gran acto que contó con la presencia del presidente Barrientos y varios ministros de Estado en el Teatro Achá. Esa noche vendimos 100 certificados de aportación que monetizados representaban 20.000 pesos que eran US $1.660. Fue así que recibimos en calidad de préstamo US $11.000 de la CBF para realizar el proyecto de cuantificación de la materia prima. Ese trabajo se encargó al Servicio Geológico de Bolivia. Posteriormente, también a través de un crédito, encomendamos el estudio de factibilidad para construir la fábrica a una empresa norteamericana que cobró US $45.000”.

A esas alturas mucha gente estaba comprometida en el proyecto. En la actualidad los socios de COBOCE alcanzan a unas 28.500 personas muchas de las que aportaron su pequeño capital desde aquel sonado 4 de diciembre de 1966. Pero para arrancar la industria cementera se requería un importante capital de arranque. Con todos los compromisos adquiridos en Bolivia y el lobby de los socios de la cooperativa en elexterior, se convocó a una Licitación Internacional en abril de 68 destinada a conseguir un socio para consolidar la construcción de la fábrica. “No faltaron los que decían que la licitación quedaría desierta con el argumento de que una cooperativa es de muchos pero que al final no es de nadie”, cuenta Jaime Méndez. Pero grande fue la sorpresa cuando al abrir los sobres se encontraron con 18 propuestas de diferentes empresas del exterior. Y una en particular que proponía el financiamiento “llave en mano” de un 97.5% para la construcción de la fábrica, presentada por el consorcio italiano Impianti.

Los milagros. El ingeniero Méndez cree que COBOCE fue producto de dos milagros. “El primero haber recibido el aval del presidente Barrientos y el segundo el financiamiento de Impianti”. Pero un nuevo nubarrón estuvo a punto de truncar el sueño. Con la misma lucidez que mantiene durante el relato, el ingeniero Méndez cuenta que la primera bolsa de cemento salió al mercado un 15 de septiembre de 1972 y el 26 de octubre de ese mismo año una devaluación del peso con relación al dólar –la moneda estadounidense trepó de 12 a 20 pesos-, estuvo a punto de liquidar COBOCE. “Casi muero, parecía que estábamos embromados, no pudimos apreciar el producto porque el Gobierno fijo el precio de todos los productos”, recuerda,

¿Cómo salieron de ese mal momento?

Nuestro administrador dijo que una salida era buscar un socio capitalista, pero me opuse porque la idea siempre fue hacer un verdadero cambio para que la gente participe de la economía. Era una idea brillante, pero se perdía el sentido de lo que estábamos haciendo. Los italianos nos habían advertido que la situación económica del país a raíz de la devaluación de nuestra moneda hacía necesario buscar el aval del Banco Central de Bolivia (BCB) para prorratear los dos años de gracia que nos habían concedido. Ese aval llegó finalmente en 1973 cuando Víctor Paz Estenssoro, aliado en el Gobierno del general Banzer, nos recibió en el último piso de una oficina que ocupaba en el edificio Krsul de La Paz. Hasta ahora recuerdo la penetrante miradade Paz Estenssoro que luego de escucharnos nos dijo que hablaría con el ministro de Finanzas. Al cabo de una semana se nos comunicó que el BCB avalaría la fábrica con intereses mucho más bajos de los que estabamos pagando a la CBF. La deuda de COBOCE en aquella época era de US $9.5 millones. Fue otro momento memorable, nos permitió pagar la fábrica por sí sola en los siguientes 10 años.

¿No aplicó su profesión como ingeniero químico durante estos años?

Creo que más he sido un financista antes que ingeniero químico.

¿De los 100 certificados de aportación que vendieron hace poco menos de 50 años por US $1.660, cuánto ha crecido el patrimonio de COBOCE a la fecha?

Nuestro patrimonio debe ser de unos US $40 a 50 millones que es un patrimonio de todos, repito de todos porque la riqueza individual no es de ninguna manera sinónimo de felicidad.

¿Qué quiere decir con que la riqueza no es sinónimo de felicidad?

Porque hay grandes empresas que son manejadas entre dos o tres persona que acaban peleando por dinero; COBOCE es un ejemplo de la distribución equitativa de los ingresos.

 ¿Qué personas merecen mención honrosa?

El general Barrientos que facilitó el aval de la Corporación Boliviana de Fomento (CBF) confiando en el proyecto que ese entonces no tenía ni siquiera un estudio de factibilidad.

El doctor Víctor Paz Estenssoro que tuvo la visión para que se consolide el aval del BCB que exigía el consorcio italiano Impianti sin pedirnos ni siquiera un memorial.

La esposa Graciela Muñoz tuvo el coraje de acompañar las empresas del ingeniero  Jaime Méndez en las buenas y en las malas. Recuerda que sus hijos mayores cuidaban a los más pequeños viviendo en una casa que no tenía alcantarillado cuando la pareja tenía ocho hijos.

¿Los poco visionarios?

Algunos ejecutivos de la Corporación Boliviana de Fomento (CBF) que no se daban cuenta que éramos como un bebé que estaba naciendo y necesitaba fortalecerse; nos cobraban el 1% de interés.

¿Cuáles son los nuevos emprendimientos de COBOCE en el futuro cercano?

La ampliación de la fábrica que consolidará la producción de 2.600 toneladas de cemento día. En sus orígenes la fábrica producía 100 toneladas que crecieron en los siguientes años a 330 toneladas día. Actualmente COBOCE es dueña de fábricas de cerámica esmaltada, tejas, ladrillo, yeso y a incursionado exitosamente en proyectos de vivienda.               

 
 
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