Por qué queda la impresión de que el Gobierno no seguirá siendo la cola del furgón de la revolución socialista que Chávez pretende exportar a algunos países de la región. El ritual andino en las alturas de Tiwanaku del jueves 21 y la fiesta Plurinacional del viernes 22, han sido dos manifestaciones andinas excluyentes al resto del país. Pero hay algo más que se advirtió en los días de fiesta de la entronización de Evo Morales para su segundo mandato constitucional: la sobria actitud de la delegación cubana,
el persistente ataque al imperialismo dedicado por el presidente venezolano y, entre ambos, se notó a un Evo Morales con mayor estatura de gobernante y experiencia política. A Javier Limachi jamás se le habría ocurrido ver algo similar. El jóven albañil estaba a corto distancia del helicóptero rojo que los funcionarios del Gobierno habían dispuesto para que Evo Morales se traslade a Tiwanaku iniciando el rito de la entronización andina para bendecir su segundo periódo constitucional. “Es emocionante”, dijo Javier. “Pensar que hace más de 500 años los españoles llegaron con caballos y espejos para conquistarnos infundiendo respeto y temor. Ahora nuestro presidente lo hace en su helicóptero”.
Los ancianos aymaras, entre amautas y achachilas, tampoco podían creer. “Uno de nuestros hijos llega por segunda vez para gobernar está bendita tierra”. Lo improbable dejó de ser en la imponente ceremonia sagrada. Pututus y whipalas saludaron al mandatario cuando se encaminó al templete de Kalasasaya. La ceremonia se extendió por más de dos horas en las que cientos de decenas de espectadores, luciendo lo más colorido y elegante de su trajes típicos, siguieron la ceremonía entre sorprendidos e incrédulos de que un “amanecer” esté por comenzar en sus vidas. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista |