Cada día son más personas entre políticos nacionales y extranjeros que acusan al actual Gobierno por sus relaciones con el narcotráfico, mientras el consumo de droga crece en el país. Las acusaciones sin embargo carecen de pruebas sólidas y contundentes. Alguien hace un par de años se le habría imaginado ver al prefecto Rubén Costas bailando alrededor de una fogata en el instituido año aymara? Las imposiciones acaban con la ilustrativa frase esa que dice que para hacer política hay que saber "tragarse sapos".
De la última reunión que el presidente Morales sostuvo con el prefecto cruceño en Palacio Quemado ha trascendido apenas la cordialidad y la buena disposición de ambos para trabajar de manera conjunta. Lo que no se dijo es que apenas terminó la última reunión celebrada en la casa de Gobierno en La Paz el equipo del prefecto se puso a trabajar en la ejecución de un plan de acercamiento al primer mandatario. “Costas no es una persona que por sí sola inspire demasiada confianza”, dice un antiguo colaborador del gobernador a quien se lo ha visto durante las últimas semanas dispuesto a cambiar radicalmente de actitud en cuanto a su relación con el presidente. Pero resulta extraño que esa misma disposición que tiene el prefecto con el presidente no se aplique en la figura del segundo mandatario. Articulo completo en la Edicion impresa de la revista |